Los nuevos escenarios de los juegos de azar suponen repensar las acciones de prevención

“Los nuevos escenarios de los juegos de azar suponen repensar las acciones de prevención”

 

Cuando hace 30 años comenzamos a abordar y preocuparnos por los juegos de azar y los problemas que a determinadas personas les ocasionaba, nada nos hacía pensar que el escenario actual pudiese complicarse.

Entonces hablábamos de máquinas tragaperras, bingos, casinos, loterías o quinielas. Y ahora a esa lista de juegos de azar añadimos los juegos on line y las apuestas deportivas.

El juego, es una actividad normal, presente en todas las culturas a lo largo de la historia, que nos posibilita entretenimiento, diversión, relación… Pero si la práctica de juegos de azar supone una pérdida de control y como consecuencia graves dificultades para la persona y su entorno, nos enfrentamos al fenómeno del juego patológico, reconocida como una enfermedad por la OMS.

En los últimos años, internet ha revolucionado este campo, especialmente entre la población más joven, con la introducción del ciberjuego y de los casinos virtuales. Las características de este tipo de juego, tales como la accesibilidad, la disponibilidad, la satisfacción inmediata, el uso de dinero virtual o el anonimato pueden hacer que el riesgo de desarrollar una ludopatía aumenten.

Fuentes expertas nos aportan datos preocupantes: “cada vez hay más personas jóvenes que demandan ayuda por tener un problema de juego”; “el uso masivo del móvil por parte de los y las jóvenes puede conectar con problemas con el juego a medio plazo”; “la presencia de personajes conocidos por la juventud en la promoción del juego on-line como actividad atractiva y sin riesgo queda lejos de ser una ventaja”; “un joven de 15 años que sea jugador on-line podría dar el salto al juego presencial pero, para cuando lo haga, probablemente ya tenga un problema de adicción con el propio juego on-line”, “en los últimos años, llegan muchos jugadores de este tipo, cuando antes eran la excepción”.

Por tanto la atención a las adicciones sin sustancia se ha convertido en una prioridad para las administraciones y también para ORTZADAR. Diseñar acciones que den cobertura a esta problemática y reducir su incidencia ocupan parte de nuestras intervenciones de prevención.

Así durante 2018 hemos estado presentes en contextos educativos (mostrando a la población adolescente y joven los riesgos de las mismas y la forma de evitar que se conviertan en un problema) y en otros espacios formativos dirigidos a personal docente o a educadores y educadoras en contacto directo con jóvenes.


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