¡Qué niños y niñas jueguen!

¡Qué niños y niñas jueguen!

 

Suena el timbre y niños y niñas salen de la escuela. Padres, madres, y familiares les reciben con las meriendas preparadas. Los y las más pequeños se quedan un rato jugando en el patio o se acercan con sus familias al parque. Pero a partir de los 8 años todo son prisas. Con extraescolares y deberes la tarde pasa volando a golpe de reloj ¡No hay tiempo para jugar! Pero… ¿de verdad no hay tiempo?

En la sociedad actual jugar se considera algo superfluo. No se reserva tiempo para el juego libre y aun habiendo oferta de espacios de juego educativo, como es el caso de las ludotecas, las familias se decantan por actividades más “útiles” vinculadas a lo académico (dibujo, inglés, robótica…) o a lo deportivo. Por no hablar de que hay que dejar un rato para hacer los deberes.

Según el estudio Juego y familia, dirigido por Petra Pérez Alonso-Geta (Universidad de Valencia) la cantidad de juego de niños y niñas “es claramente insuficiente”. En el mismo estudio se señala como “preocupante” que un tercio de niños y niñas jueguen solos, debido en parte a la gran difusión de las consolas de videojuegos y otros dispositivos electrónicos.

Es decir, al poco tiempo dedicado al juego se añade que niños y niñas abandonan el juego cada vez antes. De hecho, a partir de los 8 años apenas utilizan juguetes, a excepción de videojuegos y similares.

Si niños y niñas juegan menos tampoco pasa nada ¿no?

Todos los estudios coinciden en la importancia del juego. Por poner un ejemplo la Asociación Española de Pediatría dice: “en la primera infancia los juegos implican aprendizaje, estimulación y experimentación para los pequeños”. Tanto el juego como los juguetes “les ayudan a conocerse y a desarrollar su personalidad en áreas como la afectividad, la motricidad, la inteligencia, la creatividad y la sociabilidad”.

Tal es su valor que jugar es uno de los “Derechos del niño y la niña” según la ONU. Este organismo subraya que el juego es vital, puesto que “condiciona un desarrollo armonioso del cuerpo, de la inteligencia y de la afectividad”.

Tiempo para jugar, tiempo para crecer

En una sociedad acelerada todos los tiempos se acortan, también la infancia. Pero hay cuestiones que no se pueden forzar. Niños y niñas necesitan respetar sus ritmos de desarrollo para poder adquirir capacidades personales y sociales.

Demos a niños y niñas tiempos y espacios para jugar, porque necesitan jugar para aprender, jugar para crecer, y lo más importante, necesitan jugar para ser felices.


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