La innovación no nació ayer.
En estos tiempos de cambio soplan vientos que pueden zarandearnos con fuerza hasta hacernos naufragar, o pueden ayudarnos a llevar nuestro barco a buen puerto.
La innovación sopla con fuerza desde todas las direcciones, y se presenta como esa panacea que nos apartará del desastre, y nos llevará al éxito. Aquella entidad que no innove parece estar condenada a desaparecer.
Ante estos mensajes es evidente que no podemos permanecer indiferentes, pero también es cierto que nos gusta pensar antes de actuar. Por ello hace dos años decidimos destinar tiempo y esfuerzo a responder a una pregunta ¿qué es innovación?
En este tiempo hemos recibido formación, hemos conversado con personas expertas en innovación, hemos analizado nuestras acciones de innovación hasta la fecha… y hemos ido encontrando algunas respuestas que nos han sido de ayuda. Aprovechando el estreno de nuestra web queremos
compartirlas por si pudieran ayudaros como elemento de reflexión. Allá vamos.
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¡No empieza hoy!
En las organizaciones llevamos innovando toda la vida, es inevitable innovar. Aunque es cierto que tenemos dos tareas pendientes: sistematizar la innovación e incrementar su impacto hacia dentro y hacia fuera.
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La pregunta, ¿qué es innovar?, no tiene respuesta.
Hay tantos significados de innovación como personas, como entidades. Cada equipo tiene que construir una visión compartida, una visión propia de qué, y para qué innovar. En nuestro caso la pregunta correcta era ¿qué es innovar en Ortzadar?
- La innovación da miedo.
¿”Queremos innovar” o “hay que innovar”? La innovación es cambio, y conlleva riesgo. Antes de empezar a innovar hay que poner esto encima de la mesa, y valorar el compromiso con la innovación desde la organización. Si no hay un deseo real de cambio, sin darnos cuenta acabaremos boicoteándonos desde dentro.
- ¿Innovar para qué?
No se trata tanto de decidir en qué aspectos se va a centrar la innovación, como de alinear ésta con la estrategia de la organización. Si omitimos esta reflexión podemos encontrarnos con que innovamos, pero la innovación no nos acerca a nuestros objetivos, e incluso con que finalmente pierde todo su sentido.
- Somos las personas las que hacemos que funcione.
De la mano de Sabino Ayestaran y su equipo hemos participado en el proyecto Investigación-Acción 2013-2014 “Equipos de innovación”, promovido por la U.P.V. y con la colaboración de Innobasque. Si hay algo que hemos de agradecer a esta experiencia es haber interiorizado que todas las personas pueden aportar, aunque no de la misma manera. Y que precisamente en esa diferencia reside el valor, porque la innovación es un trabajo de equipo, de colaboración. Somos las personas quienes innovamos.
- La innovación como parte de nuestro ADN.
La innovación no puede ser algo puntual, o desligado del día a día. Si queremos que tenga impacto y sea sostenible en el tiempo, el abordaje debe ser desde un enfoque de cultura de innovación. Un ecosistema que acoja nuevas actitudes, nuevas formas de trabajar, nuevas formas de gestionar y liderar, en definitiva, un profundo cambio cultural.
- Del dicho al hecho.
Un concepto muy arraigado es identificar la innovación con la generación de ideas sobre productos, servicios, formas de hacer… Las ideas son una parte de la innovación, pero una vez que se tienen las ideas hay que desarrollarlas, es necesario implementarlas. Si no tenemos bien definida esta fase de la innovación, ideas muy brillantes pueden quedarse en nada, en ideas que nunca se llevaron a cabo.
Con estas líneas hemos querido compartir nuestra vivencia de innovación, aquello que nos ha ido dictando la propia práctica, la innovación como una construcción continua en la que día a día seguimos aprendiendo, y también como una ilusión compartida.
Para los matices, esos que no se dejan atrapar en el papel, dejamos nuestra puerta abierta. Si os apetece, estaremos más que encantados y encantadas de seguir conversando.