8 de Marzo. Observar+detectar+actuar, la fórmula de la coeducación.

Este mes hemos vivido un 8 de marzo más, constatando que aún nos queda mucho camino por recorrer para alcanzar la igualdad real de mujeres y hombres. 70 años si hacemos caso a las palabras de la comisaria europea responsable de la Igualdad de Género, Vera Jurova (y eso referido a la Unión Europea, mejor no echar cuentas para otras partes del mundo).
Así que un año más, por desgracia, nos reforzamos en la necesidad de continuar trabajando por un futuro en igualdad. Y para ello creemos que es clave educar en y para la igualdad.
Por ello nos ha gustado que este año Emakunde haya puesto la mirada en los mensajes sexistas que mandamos cotidianamente a chicas y chicos. En nuestro trabajo en espacios educativos no formales, vemos todos los días actitudes y comportamientos que muestran que las nuevas generaciones siguen educándose en la desigualdad. Y lo peor de todo es que no lo ven, no son conscientes, al fin y al cabo han nacido en la “ilusión de la igualdad”. Para ellas y ellos la desigualdad es algo de pasado, algo superado, que ya no existe. Ante esto expresar nuestra gran preocupación y suscribir las palabras de una amama en la radio con motivo de este día: “somos iguales legalmente, pero no en la vida”.
Todo esto reaviva nuestro espíritu 8 de marzo, nuestra vena reivindicativa, lo que nos llevó a meternos en una experiencia en la que hemos puesto muchas ganas e ilusión: coeducar en el ámbito de la educación no formal.
Y en esto andamos. En “hacer igualdad”, algo que no surge de forma tan natural, cuando se ha “crecido” en desigualdad. Requiere de un esfuerzo adicional por parte de aquellas y aquellos profesionales que trabajan día a día con chicas y chicos. Requiere de nadar contracorriente para lograr generar entre todos y todas una corriente más potente que nos lleve al puerto de la igualdad real; lejos del oleaje que de forma tozuda nos arrastra contra la escollera de la desigualdad una y otra vez.
La receta es simple y tremendamente compleja a la vez: continuidad e intencionalidad. Estos son los elementos fundamentales para trabajar con enfoque de género. Por ello, hemos apostado por lo más básico, lo más elemental, pero a la vez lo más complicado de mantener. Aprender a observar – detectar – actuar.
Observar la realidad con conciencia de género, con espíritu crítico. Y analizar lo que vemos para detectar desigualdades y estereotipos de género. Actuar para favorecer la igualdad y romper dichos estereotipos.
Para tener presente esta mirada, para poner intencionalidad en nuestro trabajo cotidiano, para mantener la continuidad, sobre nuestras mesas un decálogo que nos recuerde cada día la necesidad de observar, detectar y actuar.
En este 8 de marzo, recordamos, reivindicamos y renovamos nuestro compromiso para que no sean necesarios 70 años para que mujeres y hombres vivamos en igualdad. Ni queremos ni podemos esperar tanto.
Por ello todos los días nos pondremos las gafas lilas y actuaremos. Todos los días educaremos para la igualdad, coeducaremos. Que todos los días sean 8 de marzo.
Contamos contigo.


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